Preguntas frecuentes

Enfrentar la pérdida auditiva requiere también de la participación de las familias y personas que viven con ella en las comunidades. Esto se vuelve más importante cuando las opciones de atención audiológica, de terapia de lenguaje, educación, recreación y otras, están ausentes en comunidades rurales e indígenas o en colonias populares y marginadas de las grandes ciudades.

Es el caso de Oaxaca, donde la dispersión de sus localidades y los problemas de acceso por su orografía dificultan la presencia de servicios necesarios para abordar la pérdida auditiva tanto en bebés, niños, niñas, jóvenes y adultos. Otro elemento que juega en contra de lograr un trabajo de calidad hacia las personas con pérdida auditiva, tanto en su detección, habilitación, rehabilitación, es la escasez de especialistas en audiología o terapia de audición y lenguaje.

En otro sentido pero no menos importante, es la dependencia generada con la idea de “ayudarlos”, limitando su participación efectiva en la búsqueda de alternativas y en la implementación de acciones para mejorar su situación.

En México a miles de bebés aún no se les aplica el tamiz auditivo (el examen de detección de algún tipo de pérdida auditiva) al nacer o en sus primeros meses de vida.  

En la actualidad, es irrefutable que la pérdida auditiva debe ser detectada y atendida a la edad más temprana posible. La detección temprana es un factor muy importante en el desarrollo del lenguaje y la comunicación de las niñas y niños con pérdida auditiva.

Las niñas y niños identificados con una pérdida auditiva hasta los 6 meses de edad, que reciben un aparato auditivo o un implante coclear y terapias de habilitación, han demostrado obtener capacidades similares a quienes de la misma edad no tienen problemas de audición, a diferencia de quienes son identificados tardíamente.

El éxito de la recuperación del sonido y más tarde del lenguaje, depende de la edad temprana en la que a una personas se le diagnostica con algún problema en su audición y se le otorga el tratamiento adecuado. Mientras más pequeña es diagnosticada y atendida con un problema en su audición, más fácil y exitosa será su habilitación auditiva y de lenguaje.

  • La o el bebé no muestra atención a los sonidos del ambiente, no voltea ni se sobresalta ante ruidos fuertes.
  • No voltea buscando la voz de sus familiares, o el sonido de juguetes.
  • No responde a la voz de mamá al menos que esté frente a él o ella.
  • No balbucea o empieza a balbucear y deja de hacerlo.
  • Se apoya básicamente en gestos y señalamientos para comunicarse sin desarrollar lenguaje.
  • No dice sus primeras palabras, como es común, al año y medio o los 2 años de edad.
  • Cuesta entender a otras personas cuando hablan o susurran.
  • Pide con frecuencia a las demás que hablen más despacio, más claro o más alto.
  • Tiene dificultades para oír la televisión, la radio y el teléfono al volumen que las demás personas consideran normal.
  • Tamiz neonatal
  • Estudio de emisiones otoacústicas 
  • Potenciales evocados auditivos de tallo cerebral
  • Timpanometría
  • Audiometría, Timpanometría, Impresiones de cóclea
  • Las pérdidas auditivas tienen diferentes grados, y van de Leve, Media, Severa a Profunda.
  • Una persona con pérdida auditiva leve puede ser capaz de oír algunos sonidos, mientras que una persona con pérdida profunda, no puede oír nada en absoluto.
  • Conductiva: ocurre cuando hay un problema en una parte del oído externo o medio. La mayoría de niñas y niños con hipoacusia conductiva tiene una pérdida leve que suele ser temporal porque en la mayoría de los casos se puede tratar médicamente.
  • Sensorial: ocurre cuando la cóclea no está funcionando correctamente porque las pequeñas células pilosas que recubren su interior están dañadas o destruidas. Dependiendo del grado de pérdida, una persona puede ser capaz de oír la mayoría de los sonidos (aunque más apagados), solamente algunos sonidos o ningún sonido en absoluto. Las deficiencias auditivas sensoriales casi siempre son permanentes y pueden influir sobre el habla.
  • Mixta: ocurre cuando hay pérdida de conductiva y sensorial simultáneamente.
  • Hipoacusia neural: ocurre cuando existe un problema en la conexión que une la cóclea con el cerebro. Neural significa relativo a los nervios, de modo que en este tipo de pérdida auditiva, el nervio que transporta la información sonora desde la cóclea hasta el cerebro está dañado.
  • El tratamiento depende del tipo de pérdida y la edad al momento del diagnóstico. Será necesario proporcionarle aparatos auditivos que amplifican los sonidos o un implante coclear que facilita la escucha. La opción entre uno y otro depende de la pérdida específica de cada niña o niño.
  • Aparatos auditivos: envían sonidos amplificados (a través de vibraciones sonoras) desde el tímpano y el oído medio, hasta el oído interno o la cóclea.
  • Implante coclear: implanta una pieza electrónica diminutiva en la cóclea mediante una cirugía y desempeña la función de transformar los sonidos en señales eléctricas que estimulan directamente el nervio auditivo.